Adaptación y resiliencia basadas en la tierra

En el informe Adaptación y resiliencia basadas en la tierra - Impulsadas por la naturaleza’ realizado por UNCCD -United nations Convention to Combat Desertification-, hace un llamamiento: “no podemos seguir como hasta ahora”. ‘A medida que avanzamos hacia un acuerdo sobre el cambio climático para 2015, surgen oportunidades que permitirán a los usuarios de la tierra adaptarse y resistir los efectos del cambio climático. Vinculando las medidas de adaptación a las prácticas de uso de la tierra y acordando unas medidas comunes y eficaces, daremos una indicación clara de que las cosas no pueden seguir como hasta ahora’.

‘La suma de la degradación de la tierra y el cambio climático constituye un doble problema, ya que ambos se agravan recíprocamente en una espiral cíclica y descendente. Entre los dos están erosionando la capa de suelo fértil y agotando las fuentes de agua dulce (ríos, lagos, glaciares y acuíferos) que sostienen la vida.


Más de la mitad de las tierras de cultivo están ya degradadas. Perdemos cada decenio unos 120 millones de hectáreas de tierra -una extensión equivalente a la de Sudáfrica simplemente por efecto de la desertificación y la sequía. Pero un 78% de las tierras degradadas se encuentran actualmente en las regiones húmedas, es decir, fuera de las áreas normalmente propensas a las sequías. Este proceso está añadiendo gases de efecto invernadero a la atmósfera. Para formarse, los suelos necesitan carbono. Los suelos, y la vegetación que en ellos crece, acumulan grandes cantidades de carbono. Al arrancar la vegetación, sin embargo, estamos liberando cada vez más carbono, especialmente para usos agrarios. Ese carbono queda atrapado en la atmósfera en forma de dióxido de carbono sin posibilidad de ser reabsorbido, ya que la tierra degradada pierde su capacidad para volver a atraparlo en los suelos.

De ese modo, la degradación de la tierra impulsa el cambio climático. Cerca de un 25% de las emisiones de gases invernadero han sido liberadas por esa causa. La degradación de la tierra era un problema mundial mucho antes de que hubiera cambio climático. Sin embargo, el calentamiento mundial está favoreciendo ese fenómeno’.